martes, 2 de agosto de 2016

Los Ensayos de Montaigne, La Memoria Preservada y una Pelicula Independiente





Montaigne en sus ensayos era extenso y descriptivo, trataba de mostrar en sus escritos todo lo que pensaba y todo lo que sentía. En eso se relaciona mucho con los escritores que sufrieron el totalitarismo, como Primo Levi, Tzvetan Tudorov, Ivan Klima, escritores que resaltan el rescate de la memoria de la historia del mal, de la maldad. Porque la historia del mal y de la maldad hay que escribirla, y con genio, con prosa maravillosa que refleje lo más parecidamente posible como se siente, con el objetivo de que no se repita. Me decía un amigo: "Una cosa es oírlo otra cosa es vivirlo" esa frase es de una verdad inconmensurable.

El rescate de la memoria del oprobio, de la memoria del mal vivido, del mal que se justifica en un paraíso prometido, es importante. Diría, es lo más importante hoy, donde el proceso chavista ya no es promesa sino negación, fracaso rotundo y validación del desenfreno totalitario.


Hoy vi una película que vale la pena ver: "COLE". Un hombre inmerso en su realidad: nacer en una familia pobre, con una madre que ha perdido la razón, un padre muerto, un negocio familiar, una hermana emparejada con un abusador con hijos de otros amores,  y él un hombre decente.  Se parece tanto a nacer en Venezuela.

¿Qué hacer? como se preguntaba Lenin, es la pregunta. Como vivir en un mundo tan perverso, tan complicado, tan sombreado, ¿Cómo hacer? para ser digno, para ser honesto. Cómo comportarse con los seres queridos cuando uno piensa que el claroscuro te llena todo, que se puede abrazar el mal con amor pensando solo en la promesa falsa del bien, y puedes tener tu corazón puro pero engañado por el mal. Puedes ser honesto pero alineado con la maldad.

Pensando en la película  “COLE” y en nuestro país ¿Que hacer, si el mal ha conquistado tu casa, a algunas de tus hermanas, de tus hermanos, a parte de tu familia?, que siguen siendo honestos, pero son herramientas del mal porque aceptan su promesa y bajo esa promesa sus desvaríos. 

En la oscuridad, se busca la luz, por eso se debe encontrar la manera, aunque sea por instantes, de ser feliz, de recuperar la sonrisa de ayer que se ha escapado.

Venezuela, con ese nombre despectivo, te enamora, te atrapa, y te desespera. Pocos malos hijos, y muchos inocentes , tontos y oportunistas  nos han llevado a la tristeza que hoy vivimos.

Aquí nacimos, es nuestro signo. Veo con tristeza a muchos que amo que adoran la promesa de bien del mal o que aprovechan el mal para su bien; y yo que no creo en nada, ni espiritual ni religioso; que creo en la bondad de la gente, en la tolerancia y en la concordia, me siento acorralado y confundido. Pero Jean-Jacques Rousseau ya no es moda; se pasea orondo el espíritu de Hobbes, del salvaje perverso, y por tanto, hay que detectar esa tentación del bien que oculta el mal, eso hoy es lo importante, en estas horas de una Venezuela aciaga, triste y violenta.
 
Tengo fe, pero la tristeza me acongoja. Quiero sonreír en las tardes que me siento afuera, y miro a nuestro cielo tan hermoso como antes, como siempre, y  pienso, y recuerdo, cuando había algo de libertad, de descontento y de esperanza, no basada en pensamientos de sacrificio y de muerte como el que hoy me abruman.

Al final, se que no habrá paz si cuando intentamos cerrar los ojos no la  tenemos. A veces la violencia nos llama cuando no hay salida. Cuando la paz de ellos nos hace miserables y detestables para nosotros mismos.

La responsabilidad de lo que pase es de ellos, los que tienen el poder pero ya no el apoyo del pueblo. Deben optar por dar paso a la libertad del pueblo, con sus errores y sus aciertos o imponer la represión y la muerte. La historia registrará su decisión.

Venancio Loval 

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