miércoles, 10 de agosto de 2016

Arte, Deporte y Ética en Totalitarismo







De pequeño oía en mi casa música clásica ya que mi hermano mayor era fanático de ella. Jugaba metras oyendo a Von Karajan. Me entusiasmaba con las olimpiadas viendo esos records de los deportistas soviéticos y del bloque oriental europeo que se imponían a los occidentales. El ballet ruso, la exploración espacial ayudaban a mostrar una URSS potente, y a ocultar una realidad de falta de libertades, de terrible represión e ineficacia de una dictadura totalitaria. Pero era un mundo lento, pre internet donde la información era más fácil de controlar, y donde la mentira sustituía la verdad de manera eficiente.

La falta de ética es un mal habitual en los hombres más aún en los que se creen especiales. Me decía mi padre una cosa es ser honesto sin manejar un céntimo, otra cosa es serlo manejando millones. De modo que a los hombres les puede tocar en algún tramo de su vida enfrentar encrucijadas que definen quienes son realmente. Como decía Camus siguiendo a Nietzsche "Que difícil es llegar a ser lo que somos".

El Totalitarismo como estrategia financia arte, deporte y terror. Nos muestran el arte, los oros deportivos y nos ocultan el terror. La música, el ballet, el deporte han sido efectivos para ocultar terrores. 

Hay algunos que cierran los ojos y celebran el arte, se extasían con las medallas de oro y los records mundiales, no quieren pensar en el terror. Son como aquellos que disfrutan el zapato deportivo pero les abruma que le hablen de los niños que los fabrican. El hombre tiene más de salvaje que de cordero decía Hobbes, y al parecer más de hipócrita que de sincero.

El Totalitarismo que es el régimen de la Mentira y la Hipocresía, es un ambiente donde se vive inmerso en un chantaje continuo, donde hay que morderse la lengua muchas veces, donde hay que portar caretas para evitar la persecución y el cerco económico. Ese ambiente no de virtudes sino de vicios pone a los hombres frente a las encrucijadas de las que hablamos. 

Los artistas y los deportistas tienen que optar entre avalar una dictadura que llena de pobreza, represión y atraso a su país a cambio de cierto poder en el estado totalitario, cierta impunidad para depredar algo en el saqueo a que se somete su país. La otra opción es enfrentarlo, dejando clara una posición crítica e independiente. Claro está que esa posición implica ser execrado del poder y pasar a ser perseguidos y condenados. Como decía Ayn Rand "La honradez se convierte en un auto sacrificio".

Históricamente hay varios casos. En la URSS el cineasta soviético Sergei Eisenstein famoso por su película "El Acorazado de Potenkin", un clásico del cine, siendo partidario del socialismo soviético vivió en carne propia el costo de tener independencia de criterio. Tuvo que cambiar el guión de su película "Octubre" porque Trotsky fue expulsado del Partido Comunista, y fue obligado a omitir cualquier referencia a él, en esa película que era sobre la Revolución Rusa donde Trotsky y Lenín  fueron las figuras fundamentales. La rebeldía de Eisenstein la pago con bloqueos, vetos y diversos obstáculos para filmar en la Unión Soviética. 



El mítico director de orquesta alemán, Wilhelm Furtwangler permaneció en Alemania durante los años más duros de la II Guerra Mundial. Furtwängler, defendía su participación que de alguna manera avalaba al régimen nazista planteando que el arte y la música en particular, tienen poderes místicos que responden a las necesidades espirituales del hombre, que hay que separar arte de política. Se disculpaba, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, explicando que a través de la música que hacía en Alemania se podía preservar la libertad, la humanidad, y la justicia. Sin embargo confesó,  que había sido muy ingenuo. Pero aun así repetía  que el arte y la política tendrían que estar separados.

El director alemán que a pesar de haber dimitido como director de la Opera del Estado de Berlín en el año 1934, después de que Hermann Goering prohibiera la representación de la opera "Matías el Pintor" de Hindemith, y de haber protegido a muchos músicos judíos, nunca osó romper del todo con el régimen nazi. 

El problema no es aceptar la separación entre arte, y agrego yo deporte, con la política. Una pieza musical, una danza excelsa, un desempeño deportivo extraordinario son lo que son en su esfera. Pero esos hombres que logran cosas especiales son referencia ante los ciudadanos y ante el mundo. Es la actitud de esos hombres especiales y a veces nada especiales ante una situación política llena de autoritarismo, de represión y de empobrecimiento del pueblo lo que es reprobable. Cuando Furtwangler dirigía la orquesta filarmónica para  Hitler y la élite nazista, además de hacer música estaba avalando a quienes avasallaban a su pueblo y llenaban de muerte a Europa. A la vez, estaba ganando ciertos favores que no se piden pero se reciben, y cierta seguridad que los otros no tenían. Pudo optar por la música y por una posición DIGNA que favoreciera a su pueblo, pero eso tenía un costo que no quería pagar. Otros sí lo hicieron y pagaron su costo. Uno muy especial: Albert Einstein, quien en una frase ya histórica dice mucho acerca de la ética y la rebeldía que deberían tener los hombres ante la maldad. Su frase:

"El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad. "


En Venezuela, hay varios hombres y mujeres, del mundo del arte y el deporte, que en estos tiempos aciagos para este país golpeado, abusado, expoliado, reprimido y empobrecido; ante  la encrucijada de la vida ya han tomado partido a favor del oprobio, de la dictadura, de la represión, del empobrecimiento. 
 
Gustavo Dudamel, un hombre especial en cuanto a la dirección de orquestas filarmónicas opto por apoyar el régimen de oprobio que hoy vivimos. Pero a diferencia de Furtwangler no se quedó en el país sino que vive y hace música en el odiado capitalismo que combate el régimen que apoya. Peor aún en 2014 mientras eran asesinados decenas de jóvenes venezolanos por el régimen y sus paramilitares, Dudamel dirigía un concierto netamente político.  Ni una sola palabra de condena en el momento apropiado, la ética de los miserables. En el futuro alguna disculpa utilizará para justificar su posición. Abajo un dibujo crítico con la actitud de Dudamel de la pianista Venezolana Gabriela Montero.



Pastor Maldonado, no tan especial como Dudamel, un corredor de Fórmula 1,  el deporte más elitista y capitalista de la história, financiado por PDVSA usando millones de dólares que podían servir para educación y salud. A través de influencias, clientelismo y nepotismo logró un financiamiento inmoral.


Alejandra Benítez, ex ministra de deportes, diputada o exdiputada, golpeada por el escándalo de los viáticos millonarios en dólares, se presenta en las olimpiadas de o con los ojos de Chávez en su pecho. Los ojos de Chávez junto a la consigna Patria, Socialismo o Muerte, son lo más fascista del régimen chavista. Ojos que parecieran que te espían para castigarte y controlarte si te desvias de lo que ellos quieren, ojos castradores de libertad y de libre albedrío, esos ojos que recuerdan al Gran Hermano de la novela 1984 de Orwell, es lo que luce con orgullo esta deportista, que siempre luce muy elegante, muy bien vestida, en una vida social más parecida a la de una capitalista salvaje que a la de una revolucionaria frugal y humilde. Ante el hoy del hambre y represión que vive el venezolano, ella brinda su apoyo acrítico, y se hace cómplice del desastre. Medallas ha conseguido, pero no en ética y responsabilidad para con sus compatriotas.

Rubén Limardo, nuestro ya ex campeón olímpico de esgrima, diputado del PSUV, viviendo en Europa, me recuerda mucho a Silvio Rodríguez el cantante cubano, que comentaba que había sido elegido diputado, y él no lo sabía y que la noticia le cayó por sorpresa. Pareciera que para este deportista el camino más fácil es apoyar al poder, cerrar los ojos, y aceptar todos los favores que el poder da como recompensa. Una actitud de poca ética y poca dignidad. 

En fin, en un país sometido a un régimen perverso como el chavista, que se dedica a saquear el país, que favorece el chantaje, el nepotismo, la corrupción, la represión, que empobrece el país y saca lo peor del venezolano. Estos artistas, estos deportistas en la encrucijada que les enfrento la vida optaron por la sombra y los favores del poder y son cómplices de la maldad del régimen. 

La historia ya registro su posición, y no se pueden quejar si la mayoría de los venezolanos en lugar de aplaudir sus logros artísticos o deportivos repudian su presencia.

Venancio Loval 

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