domingo, 21 de febrero de 2016

El Socialismo No ha Fracasado...En Teoría



Aquel que está dispuesto a morir por una ideología también estará dispuesto a matar por ella. Por ello un hombre sensato debe reflexionar intensamente sobre si está ideología  está equivocada.

Después de casi 18 años, después del ciclo de ingresos petroleros más alto de toda la historia de Venezuela el chavismo muestra un inventario terrible. No hay prácticamente ningún sector de la vida del venezolano que no esté deteriorado, ni en la parte material ni en la parte espiritual. Prometieron un paraíso y nos entregaron un infierno, sepultaron todos los valores que una vez los jóvenes de la izquierda idealista de los 70 y 80 propagaron.

Tanto Aristóbulo como Nicmer Evans, palabras más palabras menos, dicen que el socialismo no ha fracasado porque no se ha construido. A pesar de los casi 18 años de gobierno Chavista, indican que no  se logró instaurarlo. Siempre esgrimen una justificación de porque no pudo lograrse, aun teniendo el poder casi absoluto y dinero más que suficiente; para ello arguyen sus palabras muletillas: el Imperio, los infiltrados, la guerra económica, etc. Pero el mundo sabe que también fracaso  en la Unión Soviética, a pesar de los 70 años transcurridos en revolución, igual ocurrió en Europa oriental, en Cuba, en Corea del Norte, etc. Pero a pesar de todo los “científicos” comunistas siguen creyendo que no ha fracasado, sino que nunca se ha alcanzado.

El problema para la humanidad es que quieren seguir intentando construir esa sociedad comunista dizque perfecta sin importar los medios para lograrlo, y es en ese intermedio, en el intento de alcanzarla, en la que se encargan de convertir en un infierno la vida de los pueblos sometidos a su control, todo basado y justificado en ese futuro hermoso que promete el comunismo. Ello se dicen a sí mismos ¡Que importa el terror, las privaciones, la guerra, la muerte, las persecuciones que hagamos hoy, si el futuro será revolucionario y hermoso!

El comunismo escribió Bertrand Russel en sus ensayos filosóficos es una religión de libro. Su biblia: los escritos Marx y Lenin; su promesa: el paraíso igualitario comunista. Pero a diferencia de las religiones el comunismo es una religión que se cree científica, afirmando que el Socialismo está basado en el Marxismo que es una ciencia, el socialismo científico. Al contrario de la mayoría de las religiones que buscan la paz y el amor al prójimo (a excepción del ala radical de los musulmanes que llaman al Yihad), el comunismo justifica mediante la lucha de clases la violencia y la muerte .






Si el Marxismo es científico, escribía Popper, debe haber una manera de demostrar si su teoría es inválida o no, eso es lo que caracteriza a la ciencia. La teoría de Newton tiene experimentos que pueden comprobar si es falsa o verdadera. El mismo Einstein diseño experimentos que permitían indicar si su teoría de la relatividad es falsa o no en función de los resultados. Claro está, que el comunismo como pseudo ciencia no tiene la manera de indicar si es válida o no, su teoría, solo deposita una fe irracional en la misma, de modo que aunque falle cien veces y lleve a los países que lo sufren a guerras civiles inútiles, persecuciones, encarcelamientos, censuras, asesinatos, parálisis económica, etc.; siempre encontraran  una razón de porque no se ha alcanzo esa sociedad perfecta e igualitaria, donde todos somos felices. 




De modo que el socialismo por su característica es una especie de ciclo de fracasos que se podrían repetir infinitamente si el pueblo no se educa para no dejarse engañar por esta neo religión violenta.

Como se ha expresado antes, el comunismo no es científico y ha fracasado decenas de veces, llevando en sus carros fúnebres millones de vidas humanas, de horas de cárcel, de días de hambre, de chantajes, de miedo a expresar lo que se piensa,… Fracasa porque antepone el partido y su falsa revolución a la gente, a la ética, a la capacidad técnica. En fin, en un sistema comunista se genera un ecosistema social que favorece a los oportunistas, los corruptos, los hipócritas y fanáticos, pero desfavorece y socava al hombre trabajador, al emprendedor, al personal calificado, al hombre honesto, al crítico, al creativo. De hecho  la frase famosa de Ayn Raind surge de su experiencia de vida en la Unión Soviética 

“Cuando advierta que para producir usted necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada” 

Tristemente la experiencia comunista ha sido la inspiración de novelas como La Peste de Albert Camus y 1984 de George Orwell que muestran un mundo oscuro, burdo, oprobioso, improductivo, kafkiano e intolerante, como el que poco a poco esta gente del chavismo ha transformado a la antigua Venezuela alegre, en esta terrible que hoy tenemos. Como decía el cantautor alemán Wolf Biermann a la bancada del Partido Comunista en la sesión del congreso alemán por la celebración de los 25 años de la caída del muro de Berlín: “USTEDES NO SON REVOLUCIONARIOS SON REACCIONARIOS”



Venancio Loval

jueves, 7 de enero de 2016

La memoria de Chavez, la Paz y la Unión.




 

El PSUV  es un partido estalinista, fuertemente religioso intolerante con respecto a su ideología y sus líderes. Se ajusta más su accionar a la naturaleza de los partidos extremistas musulmanes intolerantes y violentos. Decía Bertran Russel y no estaba equivocado el comunismo es una religión de libro.

Chávez, como Mahoma utilizo la guerra para reafirmar su credo religioso, incluyendo en el concepto de guerra el de guerra fría. La expansión musulmana es producto de la guerra santa, de la violencia y la destrucción o sumisión del oponente, de los infieles. Este bagaje histórico ha hecho difícil la transición de la sociedad musulmana a una religión más secular, separada del estado, de allí proviene la resistencia a separar el poder político del poder religioso, logro que ha alcanzado occidente después de muchas batallas; pero el cristianismo a diferencia del islamismo consiguió su predominancia a través de la difusión pacifica de la palabra de dios, no mediante guerras.

El chavismo intento ganar el poder mediante un golpe militar sin embargo fue derrotado, y cambio de estrategia llegando al poder por elecciones; pero en el poder su ejecutoria, su verbo, su accionar era y es confrontativo, intolerante, violento, tanto así que llevo a un país que no estaba dividido, donde podía compartir, conversar y discutir de manera respetuosa adecos, copeyanos, masistas, de la Liga Socialista, etc., Eso cambio con Chávez, su discurso confrontativo, grosero, amenazante con cualquiera que disintiera con él, dividió el país en dos. En tiempos del apogeo de los precios del petróleo y a pesar de la bonanza más del 40% del pueblo venezolano se sintió agredido y maltratado por el chavismo. 

La política de Chávez no era la de Mandela, Gandhi o Martin Luther King, era la de Mahoma, la del dios violento del antiguo testamento, la del hacha de guerra en la mano. Su consigna “Patria, Socialismo o Muerte” demuestra intolerancia y contiene una explicita amenaza de guerra a muerte si no prevalecen sus ideas. Su famosa frase “Victoria de Mierda” demuestra la incapacidad de reconocer con respeto la victoria del otro, al que nunca ve como un compatriota que busca también soluciones sino como a un enemigo, que en su discurso siempre amenazaba con pulverizar, execrar, destruir, etc. 

Su llegada al poder se inició con la destrucción de los símbolos patrios que existían, solo permaneció sin alteración el Himno Nacional, cambio el escudo, se burló del caballo que decía que miraba cobardemente hacia atrás, cambio la bandera, le cambio el nombre del país, catálogo de traidor y execro de respetabilidad a José Antonio Páez, trato de delincuentes a todos los que le antecedieron. En fin como un faraón de Egipto borro todos los nombres de todos sus antecesores.

Pero como dije antes ni aún con el petróleo a 140 $US el chavismo fue mayoría. Hoy que las torpezas económicas y la corrupción gigantesca del régimen ha llevado a la destrucción del país en casi todos sus aspectos, su apoyo si acaso rondara un 25%. Pretender unir al país con la figura de un hombre que solo trajo odio y división, y que es inaceptable para más de la mitad del país es una total brutalidad y un paso seguro para la confrontación y la guerra civil, fría o caliente, que nos empobrecerá y paralizará con seguridad. 


Solo un extremo nacionalismo, una lengua y un pasado histórico independiente, junto a fanatismos religiosos producen divisiones, guerras continuas, o inestabilidad. Chávez representa el cisma, la división, la polarización, la confrontación; lo mejor que se puede hacer con respecto a su legado es dejárselo a la historia y liberar al país de su culto y sus santuarios. Solo así Venezuela alcanzara la paz, la reconciliación y el progreso.

Venancio Loval 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Recordando el cierre de la frontera

Ha pasado el tiempo desde que escribí este artículo. Hoy es Trump que tomas acciones contra gente humilde con lo del muro con la frontera mexicana y las deportaciones de inmigrantes. Trump representa mucho de lo que es el Chavismo, con otros ropajes. Un discurso agresivo, violento y descalificador como el del Chávez. La creación de enemigos externos e internos que son culpables de todo, y una destrucción de las bases democráticas, léase por ejemplo http://www.laconexionusa.com/noticias/20161221_1904532121.asp donde se describe como en una acción típica de la dictadura chavista, los republicanos quieren despojar de atribuciones al gobernador electo de Carolina del Norte.

Recordamos hoy como Maduro cerró la frontera con Colombia y expulsó a miles de ciudadanos humildes de forma humillante.  Un niño atravesando el rio con una cesta a su espalda y su carrito en la otra mano es el signo de un gobierno atroz.





Todo régimen totalitario busca excusas para iniciar una acción represiva, así recordamos el caso del incendio del Reichstag que utilizo Hitler para terminar de destruir la democracia.  Igual ocurrió con el régimen de Stalin y el asesinato de Serguei Kirov.

La historia del incendio del Reichstag como excusa de Hitler para controlar el poder de modo absoluto es la siguiente:


La noche del 27 de febrero de 1933, en  plena campaña electoral, el parlamento alemán fue destruido por las llamas. ¿Quién fue el culpable? El principal sospechoso y condenado a muerte fue un joven holandés: Van der Lubbe. Pero algunos historiadores han apuntado a una posible manipulación de los nazis para culpar de la autoría de este hecho a los comunistas. Esta hipótesis se apoya en el hecho de que algunos testigos declararon haber visto a más de una persona en el edificio, y en el uso a posteriori que Hitler y su partido hizo de este suceso, entre ellos ilegalizar al partido comunista, atribuyéndoles una conspiración para acabar con la estabilidad política alemana.   Hay que tener en cuenta que en ese momento los comunistas disponían en el parlamento de 100 diputados y el respaldo del 16,9% de los votos de las elecciones de noviembre de 1932, siendo la tercera fuerza del parlamento por detrás de los socialdemócratas, con 121 escaños en el Reichstag y con el 20,4% de los votos, y del partido nazi que contaba con 196 escaños y el 33% de los votos. 
 
El incendio fue la excusa perfecta para imponer dictatorialmente las ideas nacionalsocialistas. Hitler anuló importantes derechos fundamentales como la libertad de opinión, de prensa, de asociación y reunión, se suspendió el secreto epistolar y telegráfico, así como la garantía de la inviolabilidad del domicilio y se autorizó a la policía a prohibir reuniones. Se endurecieron delitos como la alta traición a la nación, que se podían castigar ahora hasta con pena de muerte. Todo ello fue instaurado con un decreto con nombre típico chavista, es decir fascista, “Decreto para la Protección del Pueblo y del Estado.
La historia del asesinato de Serguei Kirov usada como excusa por Stalin para controlar de modo absoluto el poder es la siguiente:



Serguei Kirov era, sin lugar a dudas, el segundo hombre más importante del Partido Comunista de la Unión Soviética, de gran popularidad, acababa de ser electo como miembro titular del Comité Central del PCUS con tan solo 3 votos en contra. Un resultado preocupante para el secretario general del partido y líder máximo de la Unión Soviética, Iosef Stalin, que también había sido electo pero con 300 votos en contra, lo que mostraba el gran rechazo a su figura.

Dos horas después de la muerte de Kírov, Stalin firmaba un «decreto contra actos terroristas». En el entierro Stalin se despidió de él diciendo: «Adiós, mi querido amigo, descansa en paz. Nosotros te vengaremos». Con la llamada «Ley Kírov» Stalin se puso por encima de la justicia. Lo verdaderamente importante de la muerte de Kírov fue que representó la última barrera ante el ejercicio sin restricciones de la autoridad. La ley autorizaba a la policía secreta a detener a los sospechosos, a juzgarlos sin defensa y a ejecutarlos. La Ley Kírov se convirtió en el instrumento para destruir a miles de miembros del Partido, a los que se definió como «enemigos del pueblo». En diciembre de 1934, resulto que cualquier oponente a las politicas y liderazgo de Stalin fue adscrito a un «centro de Leningrado» o a un «centro de Moscú», acusados todos ellos de haber conspirado en el asesinato de Kírov.



Un análisis del destino de los representantes en el congreso del Partido en 1934 nos da una idea de hasta dónde llegó la represión. De los mil novecientos noventa y seis delegados que participaron, mil ciento ocho fueron ejecutados en un período de tres años. Se trataba, sin duda, de la victoria de Stalin sobre el Partido. Desde ese momento, el Partido Comunista estaba absolutamente controlado por Stalin.

Las pruebas acusatorias contra Stalin como inductor directo del asesinato de Kirov fueron aplastantes: la mañana del 1° de diciembre de 1934 había desaparecido la guardia de seguridad del palacio Smolny, centro del poder bolchevique en Leningrado, lo que le permitió al asesino, Leonidas Nikolayev, un modesto obrero comunista, hambriento y desempleado provisto de documentos de identidad como militante bolchevique, pasearse a sus anchas por el desierto edificio, ocultarse en un baño, ver pasar a Kirov hasta su despacho, seguirlo y dispararle en la nuca con un revolver provisto por el partido, sin encontrar el menor obstáculo. El chofer y guardaespaldas de Kirov, un hombre débil y enfermo incapaz de cumplir su tarea, fue convocado de urgencia por Stalin, que se trasladara desde Moscú para dirigir personalmente las investigaciones – para someterlo a un interrogatorio, encontrando la muerte en un extraño accidente mientras conducía su destartalado camión por las pésimas carreteras a las que se adentrara. Pocos dudaron de la responsabilidad de Stalin y sus hombres en esa extraña y oportuna muerte.


Hoy, el chavismo utiliza un atentado a militares en la frontera, donde solo hubo heridos, como justificación para cerrar la frontera y establecer un estado de excepción en varios municipios del país. El hecho en sí, por su magnitud no justifica estas decisiones de atropello a la democracia, a los ciudadanos y a los derechos humanos; pero los totalitarismos siempre crearan una justificación para tomar acciones que le permitan mantener o establecer un poder y control absoluto de la sociedad. Sabrá dios que objetivos ocultos tienen los que enceguecidos por la gula del poder temen que las elecciones parlamentarias decreten su fin, ya que hoy no tienen ni apoyo del pueblo, ni autoridad moral ni praxis ética reconocida. Su corrupción, su clientelismo, su nepotismo, su negligencia e ineptitud son reconocidos por la población  como sus mayores méritos.



Maduro dice que todo lo que hace lo hace con amor y respeto. Pero Hitler y Stalin siempre, lean sus discursos, decían que amaban como nadie a su pueblo. Stalin “el padrecito”, y Hitler el Funher (el líder, el comandante supremo) ambos amorosos, llenaron de dolor y sangre a su pueblo.  En la inquisición Torquemada quemaba a las pobres mujeres acusadas de brujas porque las amaba tanto que las tenía que quemar para purificarlas y darles paso al paraíso. En Venezuela, el chavismo ama tanto a su pueblo que lo reprime, lo encarcela, lo obliga a hacer terribles colas para comprar alimentos, los hace humillarse ante el poder de la elite del partido para poder sobrevivir, y deporta represivamente  a gente humilde y empobrecida de nuestro hermana Colombia, se ensaña contra los más humildes demoliendo sus casas, vejando a mujeres y traumando a niños; pero lo hace con amor desde su poder y su lujo en Miraflores.

Que de cosas dirían estos revolucionarios Chavistas si Obama deportara de la misma manera a mejicanos humildes de cualquier pueblo de la frontera de USA con Méjico. Lamentablemente la hipocresía y la maldad del régimen son inmensas.  



La visión militarista y de pensamiento único cimienta el camino del odio, la represión y la dictadura. Ojala se alejen de ello, y que la razón, el verdadero amor y respeto al pueblo, a los que piensan distintos lo hagan cambiar y entiendan que un gobierno no es una sarta de fanáticos que posee la única verdad, ni una elite de saqueadores sino administradores de una sociedad de hombres libres, con emprendimientos, ideas, sentimientos, gustos,…, distintos.

Venancio Loval